Palabras de René González Mejía, en ocasión del 60 aniversario del INCH

El misterio del tiempo nos une hoy, en una ocasión solemne, los 60 años de vida de nuestro Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH). Momento oportuno que nos permite contemplar con sabiduría su historia y reconocer en ella, aquello que es perdurable y que debe conservarse con esmero.

Esta ocasión, no necesariamente significa celebrar. Significa, sobre todo, hacer memoria, recuperar lo transitado; significa explicar y diagnosticar el presente, para lanzarnos con más fuerza hacia el futuro sin dejar de lado la historia.

Un aniversario es siempre importante. Este, en particular, nos descubre en un momento de relativa solidez en lo financiero, de compromiso en lo directivo, trabajando en forma coordinada con el Centro cultural de España y de entrega en el trabajo cotidiano. También nos encuentra con la sensibilidad de haber alcanzado el tiempo de la madurez institucional y haber llegado a ese peldaño de la cima, de la cumbre que nos invita – necesariamente – a hacer un alto en el camino y mirar hacia atrás para indagar sobre lo que se ha sembrado y recogido, pero también para no perder de vista el tiempo por venir.

Por ello, esta ocasión es un momento fundamental para comprender algo más. Para reconocer el valor más profundo de esta institución, que más allá de los desafíos y obstáculos que ha tenido que enfrentar, jamás se ha resignado a cambiar la esencia de su misión social, abogando por la inclusión, practicando el más amplio pluralismo, tanto en cuanto a la composición de sus miembros activos como en lo concerniente a la integración de sus sucesivas juntas directivas, y el respeto a la diversidad.

Esto explica que, pese a las circunstancias, a veces muy difíciles del contexto nacional de las que no hemos sido ajenos, el INCH siempre ha tratado de contribuir desde su limitada gestión al encuentro y prosperidad colectiva logrando que su labor no se cargue de pesimismo ni desesperanza porque a través del tiempo siempre hemos visto oportunidades para avanzar y descubrir espacios de consenso, convivencia y paz, a través de la cultura, patrimonio común que nos une, lo que ha permitido erigirnos en una institución ejemplar. Por ello, en 2014 el INCH fue galardonado en la tercera edición del Premio Juscelino Kubitschek, en la categoría social, cultural y científica, al que fueron postuladas casi 500 organizaciones de 26 países latinoamericanos y caribeños. Este premio que otorga bianualmente el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), dotado de 100 mil dólares, sirvió para impulsar nuestra agenda cultural por varios años. El INCH es el resultado de un esfuerzo privado, apoyado por la cooperación española y por ello nuestro reconocimiento y gratitud a la Embajada de España y a la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Hoy, sesenta años después, podemos decir que el objetivo que aquellas personas se marcaron al fundarlo y que para la posteridad dejaron plasmado en ese primer libro de actas, se sigue cumpliendo. Porque nuestra institución ha sostenido en el proceso histórico sus ideales y ha ido generando y creando los espacios necesarios en función de las demandas de todos aquellos que conforman la comunidad de creadores culturales y artísticos nacionales. Por ello, seguimos en la idea de adaptarnos a las nuevas necesidades, a los nuevos desafíos, porque nos hemos constituido en un lugar para el encuentro, un lugar para el debate, para el consenso y para la participación de todos y de todas sin exclusiones ni excepciones. He ahí nuestro lema: “Uniendo culturas”.

La cultura es un bien público. Participar, crear y tener acceso a la vida cultural son derechos humanos universales. De ahí la importancia del apoyo del Estado al fortalecimiento de las instituciones y proyectos culturales, y ojalá que en un futuro cercano se reanude el apoyo presupuestario de la Asamblea Nacional. En momentos puntuales de crisis sociales, y durante transiciones difíciles, la cultura ha sido y puede ser un recurso fundamental para crear nuevos paradigmas e intentar cohesionar a un país en torno a una visión compartida.

En la coyuntura actual por la que transita nuestro país, cuando pareciera que se han agotado todos los diagnósticos y pronósticos, la cultura puede contribuir a impulsar el desarrollo humano amplio y sostenible. Este proyecto de utopía amalgamado a fuego lento, ciertamente, requerirá que los agentes culturales se desplacen para acompañar al país en su larga trayectoria de salida a la crisis, así como en los procesos de innovación social, revitalización y regeneración que son necesarios emprender. En tiempos revueltos, la gestión cultural es esencial para imaginar futuros posibles y hacerlos realidad.

Estos desafíos son mayúsculos. Significan mucho más que poseer presupuestos, instalaciones, oficinas o lugares físicos, porque también es necesario tener la capacidad de vincularse con los grandes temas que giran alrededor de nuestras comunidades. Por ello nuestra identidad es importante y en ocasión de celebrar el sexagésimo aniversario de fundación del INCH tenemos la responsabilidad de seguirnos manteniendo posicionados como una institución de alta credibilidad, formada por agentes artísticos, culturales, intelectuales y académicos que verdaderamente prestigian el trabajo cultural del país, que inspiren e impulsen iniciativas innovadoras y responsables para contribuir al desarrollo de nuestra cultura hispánica; y por consiguiente al engrandecimiento de nuestra Nicaragua.

Por todo esto y mucho más, para nosotros cumplir años también significa levantar las copas y brindar por lo construido, por el hoy y por lo que viene con la convicción que debemos continuar recreando una organización con una clara visión y la fuerza para representar, proteger, capacitar, defender y acompañar a los agentes culturales con la intención de ser aporte en la tarea de transmitir un saber, una idea, un compromiso, un sentido de responsabilidad impregnado de arte y belleza.

Estamos cumpliendo 60 años. Muchos saben que cumplir 60 años no resulta siempre fácil. Para algunos es un momento de tristeza y depresión, sin embargo, el aniversario 60 del INCH no nos debería encontrar tristes. Muy por el contrario, lo celebramos llenos de energía y optimismo, orgullosos de contar con la presencia y el aporte de todos ustedes, orgullosos además del rol que ha tenido el INCH durante todos estos años como animador por antonomasia de la cultura en Nicaragua, en todas sus manifestaciones. Y que mejor manera de celebrar este aniversario con una antología musical española nicaragüense que en breve nos ofrecerá Camerata Bach, bajo la magistral dirección de Ramón Rodríguez.

Muchas gracias por su presencia y por acompañarnos en este festejo. Queda con ustedes al arquitecto y artista plástico Luis Morales Alonso, director del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC). Posterior a Luis, tomará la palabra el Encargado de Negocios de la Embajada de España en Nicaragua Xavier Bellmont.

René González Mejía

Presidente INCH

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